Cuando somos pequeños, empezamos a plantearnos qué queremos ser de mayores. Yo, cuando era pequeña, jugaba en mi tiempo libre a ser profesora. Una vez que ya pisas el instituto, debes empezar a plantearte realmente qué quieres hacer y es ahí cuando me di cuenta de que quería ser profesora, de que quería trabajar con niños y aportar lo máximo que pueda en ellos.
(Imágen propia)
Una vez que he conocido sobre las diferencias de la escuela tradicional y la constructiva, tengo muy claro qué no quiero ser.
No quiero ser una profesora que llegue a clase, abra un libro y se dedique a leer, quiero ser la profesora que llegue a clase, que interactúe con sus alumnos y que explique mediante el libro y otras tecnologías la materia. Quiero ser una profesora que tenga afecto con sus alumnos, quiero mostrarles que estoy ahí, como profesora y como persona. Quiero enseñarles como por suerte, a mi muchos profesores me han enseñado, profesores que han sido capaces de hacernos ver la historia como un cuento, como algo atractivo y no aburrido, capaces de hacer que muestres un verdadero interés en la materia, quiero ser una profesora que los niños tengan ganas de ver, que tengan ganas de ver que explica y como lo explica, no una profesora rutinaria.
Recuerdo hace años, en el colegio, como una profesora de sexto de primaria nos motivaba a leer, cada día antes de que acabásemos la clase, nos leía ‘’ El diario de Ana Frank’’. En ese momento en el que la profesora abría el libro, se podía contemplar las caras de los alumnos, entre ellas, la mía.
Era una cara de fascinación, intriga e interés constante. La profesora mediante esa lectura nos motivaba a querer seguir leyendo ese libro aunque no fuese por ella.
(Imágen propia con la profesora que menciono en el ejemplo anterior)
Por suerte, tengo muchos referentes a seguir, muchos profesores que verdaderamente han sabido enseñar el temario y enseñar como persona. Gracias a ellos, veo la educación desde otra perspectiva, no veo la típica educación dónde solo se enseña un par de frases, se memorizan y se acabó. Veo una educación dónde tienes que poner todo tu empeño para que los alumnos pongan el suyo también, tienes que tener un carisma y una forma de explicar muy personal pero que llame la atención de tus alumnos.
Quiero ser la profesora a la que recurran con sus problemas, aquella que pueda ayudarles en lo máximo posible, eso sí, sin resolvérles el problema, solo guiándoles a la mejor solución.
Quiero ser una profesora innovadora, intentar que no se aburran en clase y que presten atención, quiero que lleguen a casa con lo que hemos aprendido en clase, no quiero que lo olviden nada más salir. Quiero enseñar unos contenidos esenciales en la educación pero también para la vida, porque son aquellos los que verdaderamente se quedan en nosotros. Quiero enseñarles lo que sé, pero también seguir aprendiendo con ellos.
Como he leído en el libro ‘’Va de mestres’’ un campesino cosecha y sabe que en X tiempo tendrá lo cosechado, yo como maestra cosecharé pero siempre tendré la duda de qué cosecharé, esta duda hace que sigas adelante con incertidumbre e inseguridad, pero esto hará que no pierdas la ilusión y la intriga. Quiero adaptarme y enseñar a adaptarles a las nuevas tecnologías, a la nueva sociedad que tenemos y que nos espera, porque será con ésta con la que más aprenderemos. No podemos quedarnos atrás con un libro de texto si fuera ya hay ordenadores y muchas más tecnologías con las cuales puedes buscar información.
Quiero tener en cuenta todo aquello que aprendan con las familias, quiero saber que especialidad o problema tiene cada uno de mis alumnos para así poder escucharles y ayudarles.
Quiero poder diferenciar las diferentes aptitudes de los alumnos, para así poder potenciar sus virtudes, el talento de cada uno.
Quiero enseñar de manera que tengan interés, que comprendan lo que explico y que luego lo puedan usar en la vida real.
En conclusión, quiero ser una profesora que marque en la vida de mis alumnos, que cuando crezcan piensen y se acuerden como yo me acuerdo de algunos de mis profesores, que cuando sean mayor puedan decir: Tuve una profesora que me enseñó…
Creo que no se puede sentir mayor gratitud que cuando un alumno te da las gracias por lo que le has enseñado.
Hemos hecho un video en grupo en el cual queremos mostrar cómo nos gustaría ser cuando seamos profesores.
(Video creado en grupo y compartido en Youtube)